martes, 24 de enero de 2017

Arrepentimientos de primera y de segunda

No se tú, pero si yo hago una lista de las cosas que más me duelen a día de hoy, que me revuelven el estómago al pensarlas, que me carcomen por dentro, son todo oportunidades pérdidas.

Mi lista está llena de momentos en los que no tuve el valor de hacer o decir lo que me dictaba mi yo interior, lo que me dictaba el corazón. Pero no aparece ni una sola cosa que me haya arrepentido por haberla hecho o dicho. Y esto no quiere decir que no haya cosas que haya hecho de las que me arrepienta, que las hay y a montones, pero estas cosas están en una categoría inferior.

No tiene comparación el sentimiento de tristeza que me entra al pensar en las primeras con el que siento al pensar en las segundas. Y es que como dijo Luis Aragonés, del segundo nadie se acuerda. El paso del tiempo es el que hace que nos acabemos olvidando del segundo, pero al campeón lo recordaremos siempre.

En nuestro caso pasa lo mismo, puede que por un tiempo nos duelan los errores que hemos cometido, pero con el tiempo los acabaremos olvidando, o como mucho recordando de una manera muy difuminada. Por el contrario, siempre recordaremos con la misma intensidad el dolor de saber que no aprovechamos una oportunidad, que no hicimos lo que nos indicaba el instinto, que ni si quiera lo intentamos. Y tendremos que cargar con ello el resto de los días.

sábado, 14 de enero de 2017

F@llamos

Follamos y fallamos.
La verdad, no se por qué te dije de venir a casa, y tampoco entiendo por qué aceptaste. Apenas nos conocíamos. No nos dimos tiempo ni para gustarnos. Y vale, sí, hubo placer, pero placer de orgasmo a palo seco. Placer sin caricias, sin miradas, sin palabras, sin sentimientos. Placer sin amor. Y eso, querida, nunca puede acabar bien.
Repito, follamos, sí, pero fallamos.