Lágrimas que ahogan los suspiros del llanto
de sueños rotos por los que caminas
con el corazón descalzo.
Y duele,
ver que el mañana se acerca
y el ayer se retrasa en su huida.
Y duele,
el espejismo de tu amor
dibujado en un desierto del que nadie cuida.
Y duele,
quedarse solo con el recuerdo
de tu sonrisa cada vez más diluida.
Pero no te detengas, sigue caminando,
que en el horizonte cualquier herida se cura
y como única cicatriz te quedará la andadura.
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