Brevísima crónica de un...
Tocar a tu puerta en forma de nostalgia, y ver resbalar la lágrima de lo que pudo ser y no fue por tu mejilla. Saludarte como el recuerdo más ufano, el de haberte conocido. Y despedirme siendo el olvido de haber escrito sobre papel mojado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario