viernes, 22 de enero de 2016

Limón con miel

Sé que no debería escucharla, y lo intento, pero no puedo. Una extraña e incomprensible fuerza me hace ponerla una y otra vez, es inútil luchar contra ello, al final siempre acabo cayendo. Cada nota, cada palabra, cada segundo de ella, me recuerda a ti. Me recuerda ese sabor a limón amargo, que es tu recuerdo. ¿Pero entonces por qué la escucho una y otra vez? Pues porque entre tanto zumo de limón, hay una pizca de miel, y es sólo esa pizca efímera la que hace que la ponga a cada rato. Dicen que el limón con miel cura el resfriado, bueno a mi no es que me cure - menos el resfriado -, pero, al menos por un momento, me aleja de la realidad y hace que me quede como suspendido en el aire. Es una sensación única. Eso sí, cuando deja de sonar el regreso a la realidad es duro, muy duro, pues como cualquier caída duele. Pero merece la pena, vaya que si merece la pena! 

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