Rabia, rabia y tristeza, es lo que siento por haberte ido
sin decirme el porqué. Por haberte querido con toda el alma, y sólo haber
recibido a cambio las migajas de tu amor. No es justo que te haya querido
dándolo todo, y que me dejaras sin decir adiós si quiera.
Pero puede que la culpa fuera mía, por entregarte todo sin
esperar nada a cambio, por quererte en lo más profundo tras acabar de conocerte,
por poner tus labios en la categoría de vicio, por mirarte a los ojos como no
miré a nadie, por tratarte mejor de lo que quizás merecías; en fin, por
entregarme por completo a ti, sin apenas haberte conocido. Pero con lo poquito
que vi de ti me bastó. Así que ¿por qué pedirte más?, si de momento no era necesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario