martes, 2 de febrero de 2016

Ni un triste adiós

Rabia, rabia y tristeza, es lo que siento por haberte ido sin decirme el porqué. Por haberte querido con toda el alma, y sólo haber recibido a cambio las migajas de tu amor. No es justo que te haya querido dándolo todo, y que me dejaras sin decir adiós si quiera.

Pero puede que la culpa fuera mía, por entregarte todo sin esperar nada a cambio, por quererte en lo más profundo tras acabar de conocerte, por poner tus labios en la categoría de vicio, por mirarte a los ojos como no miré a nadie, por tratarte mejor de lo que quizás merecías; en fin, por entregarme por completo a ti, sin apenas haberte conocido. Pero con lo poquito que vi de ti me bastó. Así que ¿por qué pedirte más?, si de momento no era necesario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario