domingo, 21 de febrero de 2016

El incoherente ciclo de la vida

Los tiempos de la vida están mal pensados, no son coherentes con la propia naturaleza del ser humano. Vamos a contracorriente.

Cuando se es joven, uno quiere comerse el mundo, conocer nuevos lugares, probar nuevas experiencias, etc., y tiene las fuerzas, el ánimo, y la ilusión necesarias para ello, pero le hace falta el dinero. Por el contrario, cuando se es anciano muy probablemente hayamos ahorrado el dinero necesario para: hacer todos esos viajes con los que de joven soñábamos, probar ese deporte de riesgo que siempre nos llamó la atención, invitar un finde a tus amigos a esa casa de ensueño, etc. Pero lo que probablemente ya no tendremos, serán las fuerzas y la ilusión necesarias para llevar a cabo todos esos sueños.

Por otro lado, cuando se es joven hay que tomar muchas de las decisiones más importantes de la vida, decisiones que marcarán el rumbo de nuestras vidas. Decisiones como: elegir con quién casarse, o si no casarse, que carrera estudiar, en qué lugar vivir, comprar o alquilar una casa, etc. Pero en esa etapa de la vida, apenas tenemos la experiencia necesaria para saber que elección nos conviene más. Sin embargo, a medida que vamos envejeciendo, el conocimiento adquirido a través de las experiencias vividas se va acumulando, pero las decisiones importantes que tenemos que tomar son mínimas, ya no va a haber casi ninguna decisión que pueda cambiar drásticamente el destino de nuestras vidas.

En fin, incoherencias del ciclo de la vida.

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