miércoles, 2 de marzo de 2016

Risueña

Me he enamorado de tu sonrisa. He quedado atrapado en la comisura de tus labios, y no tengo intención alguna de escaparme. Me encanta que te rías por cualquier cosa, y con ello la alegría que desprendes. Tus ojos, cautivadores y preciosos, también se ríen al ritmo de tu sonrisa. Ellos no muestran tu perfecta dentadura, pero sí que dejan a la vista la viveza de tu alma y el encanto de tu ser.

Quiero que tu risa sea mi alarma diaria, que sea lo primero que vea y escuche cada día. 

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